La Antigüedad de los fijos discontinuos llega al TJUE y se aprecia una discriminación respecto a los trabajadores a jornada completa
04 Diciembre, 2019

La TJUE ha dictaminado que el método de cálculo de la antigüedad que se realiza en España para la concesión de trienios a trabajadores fijos-discontinuos es contrario a las leyes europeas por tener sólo en cuenta los periodos efectivamente trabajados y no todo el periodo de la relación laboral.

El Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE) ha dictaminado que la legislación laboral española discrimina a los trabajadores fijos discontinuos a efectos de cálculo del tiempo de antigüedad ya que la antigüedad computable para los fijos discontinuos es el tiempo de prestación de servicios efectivos no la relación laboral en sí como es el caso de los trabajadores por jornada completa.

 

El TJUE entiende como discriminatoria la normativa y práctica empresarial, conforme a las cuales, en el caso de los trabajadores fijos discontinuos, solo se computan a efectos del cálculo de la antigüedad requerida para poder percibir trienios en concepto de complementos retributivos, los períodos efectivamente trabajados.

 

Se recalca que la antigüedad se refiere a la duración efectiva de la relación laboral y no a la cuantía del trabajo realizada durante este tiempo y que los trienios del personal fijo discontinuo deben calcularse contando también los períodos no trabajados.

 

El contrato fijo-discontinuo es un tipo de contrato indefinido en el tiempo, que se acuerda para realizar trabajos que tengan carácter fijo y estable pero, a su vez, discontinuos en el tiempo.

 

Por ejemplo, un recepcionista de hotel que se le necesita en las épocas de temporada alta, requiriendo un hotel sus servicios en los meses de verano, época de navidad y semana santa. Son periodos de tiempo intermitentes durante el año pero que el trabajador realiza de manera estable y fija.

 

Caso de estudio (jurisprudencia)

 

La Justicia europea ha respondido de esta forma al Tribunal Superior de Justicia de Galicia, que debe resolver dos casos que enfrentan a dos trabajadoras con la Agencia Estatal de la Administración Tributaria. Una de las trabajadoras fue contratada por la AEAT el 25 de febrero de 2002 y, la segunda, el 2 de mayo de 2005, ambas con contratos de fijo discontinuo para realizar servicios en las campañas anuales del impuesto sobre la renta de las personas físicas.

 

El 29 de mayo de 2015 solicitaron certificados de los servicios prestados para el reconocimiento del derecho a percibir los trienios. El convenio colectivo aplicable sólo computaba a efectos de antigüedad los períodos de prestación efectiva, por lo que ambas solicitudes fueron denegadas.

 

Las trabajadoras acudieron al Juzgado de lo Social número 3 de Lugo, demandando a la AEAT. El Juzgado desestimó las demandas apreciando que el método de cálculo de las antigüedades por parte de la AEAT era acertado. La sentencia fue apelada por las dos trabajadoras ante el Tribunal Superior de Justicia de Galicia.  El TSJ de Galicia consideró que el convenio colectivo de la AEAT no respetaba el principio de aplicación de pro rata temporis afirmando que “es necesario examinar la justificación objetiva de la medida controvertida y comprobar si los efectos sobre la retribución y la promoción profesional de los trabajadores fijos discontinuos son necesarios y adecuados para alcanzar los objetivos legítimos perseguidos”. Además también entiende que al ser las mujeres el perfil laboral mayoritario en este sector, sufren una desigualdad con el resto de los trabajadores y puede parecer una discriminación indirecta. Con estas premisas se plantea cuestión prejudicial al Tribunal de Justicia de la UE que resolvió la causa el 15 de octubre de 2019 a través de un Auto.

 

El TJUE considera que el cálculo de la antigüedad de los trabajadores fijos discontinuos es discriminatorio al constatar un trato menos favorable a los trabajadores a tiempo parcial comparado con los trabajadores a tiempo completo. A éstos últimos se les computa para su antigüedad toda la relación laboral independientemente de si durante esos períodos hayan estado de vacaciones o de baja a diferencia de los fijos discontinuos cuya antigüedad va en función de la duración de los períodos efectivamente trabajados. Los fijos discontinuos tardan más en conseguir disfrutar de sus derechos pertinentes a la antigüedad. Por este motivo, el TJUE advierte que la normativa española se opone al Acuerdo Marco y a la Directiva y señala que la retribución de los trabajadores a tiempo completo y la de los fijos discontinuos debe ser equivalente sin perjuicio del principio de pro rata temporis.

 

Este principio no se pone en conflicto con el Derecho comunitario en el cálculo de un elemento de la retribución, sin embargo, en este caso la antigüedad de los trabajadores a tiempo completo se computa teniendo en cuenta toda la relación laboral y no la cantidad de trabajo realizada. Este criterio de cálculo debe ser el mismo para todos los trabajadores, dado que la antigüedad consiste en un componente de la retribución que corresponde a la duración efectiva de la relación laboral.

 

El Gobierno Español, por su parte, alegaba que si el cálculo de la antigüedad fuese el mismo para unos y otros trabajadores, los trabajadores a jornada completa se verían en una situación de discriminación debido a que necesitarían 36 meses de servicios efectivos para acceder al complemento por antigüedad, mientras que los trabajadores fijos discontinuos les bastaría entre 9 y 12 meses de trabajo efectivo en un período de tres años. El TJUE responde que evitar esa discriminación defendida por el Gobierno no justifica el cálculo de la antigüedad basado en los períodos de trabajo efectivo. Entonces, el TJUE considera que el Gobierno no ha presentado ninguna justificación objetiva sobre el asunto.

 

Por último, las estadísticas oficiales demuestran como el personal fijo discontinuo de la AEAT tiene mayormente presencia femenina -pudiéndose explicar este hecho por la necesidad que tienen las mujeres de conciliar el trabajo con la familia-. El método de cálculo de la antigüedad, entonces, afecta principalmente a mujeres de modo que se constituye una diferencia de trato en perjuicio del género femenino. Este hecho es contrario a la Directiva la cual prohíbe cualquier tipo de discriminación directa o indirecta por razón de sexo relacionada con las condiciones de empleo.

 

En suma, el TJUE con su auto declara que la normativa española que permite el cálculo de antigüedad de los fijos discontinuos computando únicamente los períodos de prestación efectiva es contraria al derecho comunitario. A partir de ahora, veremos cómo evoluciona la legislación española al respecto.

 

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